Sociedades Científicas exhorta a continuar con la implementación de la Ley Estatutaria


El doctor César Augusto Burgos, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), afirma que el nuevo gobierno debe tramitar la reforma a la salud para tener un modelo que garantice ese derecho fundamental y cubra las demandas de la población.



Dr. César Augusto Burgos - Presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC)


Es un médico que preserva la tradición del quehacer con la defensa de los principios gremiales en un lugar histórico de la medicina. Coincide con quienes aseguran que la aprobación de la Ley Estatutaria de la Salud fue un gran logro de la sociedad civil organizada que le permitió a los colombianos dejar de ser vistos como clientes del sistema de salud y los convirtió en seres humanos.

Para el Doctor César Augusto Burgos, nuevo presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), desde febrero de 2015 la salud pasó de ser un servicio a ser proclamada como un derecho humano fundamental, lo que implica que no pueden existir barreras de acceso de ninguna índole para recibir atención médica. "La norma también rescató el concepto de autonomía de los médicos tratantes en su relación con sus pacientes, la cual le devuelve al galeno la libertad de emitir su diagnóstico profesional con respecto a la atención y al tratamiento. Somos conscientes de que tenemos la responsabilidad permanente de autorregularnos, así como la obligación de evocar el más alto sentido ético en nuestra actividad profesional".

Egresado de la Universidad Nacional de Colombia, es un hombre que articula la pasión de las causas justas con el rigor del conocimiento. Por eso, considera que el próximo Gobierno debe hacer una reforma de fondo al modelo de salud. "En todos los sondeos de opinión la salud es uno de los temas que más preocupa a los colombianos después de la corrupción y la seguridad. Necesitamos cambiar el modelo de enfermedad por uno que se enfoque en la atención primaria en salud y que rescate la importancia de la salud pública como determinante social. La población debe ser escuchada; para ello, hay que crear canales que le permitan expresarse".

Como hombre comprometido con la comunidad y padre de cinco hijos, está de acuerdo con lo propuesto por distintos sectores del gremio médico y la sociedad civil para reformar el sistema. "Si avanzamos en el primer punto: hacer cumplir la Ley Estatutaria, el resto viene por añadidura. Ese aspecto es crucial y transversal porque de ahí se derivan los demás. Nos urge un modelo a la talla de lo consignado en la estatutaria y acoger el llamado del Procurador General de la Nación para convocar un consenso nacional por la salud y dar así una solución real al padecimiento de muchos compatriotas. Es indispensable ponerle fin a la intermediación financiera, de lo contrario nunca habrá dinero que alcance para brindar atención; hay que priorizar la promoción y prevención de la salud, y restituirle al Estado el papel de gestor integral del riesgo".

Para el doctor, se necesita atravesar un proceso rápido de transición que reduzca los problemas inherentes a los cambios del modelo. Si bien la plataforma Mipres permitió la abolición de uno de los mayores obstáculos: los comité técnico científicos, su implementación ha sido lenta y engorrosa, al punto de que aún persisten barreras a la autonomía médica, dice Burgos. “Ahora nos corresponde a los médicos fortalecer esa autogestión y activar los procesos de profesionalización que se perdieron con el esquema de la Ley 100”.

Precisamente, como presidente de la ACSC, asegura que una de sus banderas es mejorar la calidad en la formación, prestación y profesionalización. “Con el modelo impuesto por la Ley 100 el médico entró a ocupar un rol secundario en el cuidado de la salud, perdió la capacidad de decidir y fue sometido a las órdenes de las juntas médicas o de las políticas de las empresas aseguradoras. Debemos restablecer la dignidad de la profesión y el trato digno al profesional. Ahora tenemos el desafío de reconstruir el espacio para definir la conducta médica y debemos volver a saber ser médicos para poder hacer bien nuestra labor”.

Aprender a ser antes que hacer


A sus 62 años, sabe que las condiciones en las que se ejerce la medicina muchas veces son injustas, hostiles e indignas; pero saberlo lo estimula a trabajar para modificarlas y no está dispuesto a que eso le quite la vocación ni su deseo de servir a los demás.

Después de varios debates para analizar la calidad de la educación médica, agrega el doctor, la Comisión para la Transformación de la Educación Médica, integrada por representantes del Gobierno, de hospitales públicos, hospitales universitarios, de los gremios médicos académicos, de los estudiantes de pre y posgrado, la secretarías de salud y de las EPS, hicieron 104 recomendaciones al Gobierno para mejorar la capacitación de los médicos de pregrado y posgrado. “En la Comisión llamamos a todos los sectores académicos para la constitución de un consejo general de educación médica que incorpore la formación en pregrado, posgrado, el perfil de los hospitales universitarios y el desarrollo profesional permanente”.

La ACSC ha jugado el papel histórico y protagónico en la educación médica continua, señala Burgos. “Por tal razón, me sorprende que los decanos de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame), en su fuero particular, decidieran apropiarse de la bandera de la renovación cuando celebraron el Consenso de Montería sobre Educación Médica y conformaron un Consejo General de Educación Médica (CGEM) sin tener en cuenta a los demás sectores académicos. Sociedades Científicas ha hecho un gran esfuerzo junto a estos otros actores para diseñar un esquema mínimo de competencias que todo médico debe completar a lo largo de su adiestramiento, en todos los niveles”.


"Ahora nos corresponde a los médicos fortalecer esa autogestión y activar los procesos de profesionalización que se perdieron con el esquema de la Ley 100."


Considera que la medicina de base científica compacta no resigna sus valores humanísticos y que debe seguir trabajando por fomentar el ejercicio íntegro, altruista e idóneo, con capacidades altamente resolutivas e interdisciplinarias en los niveles de atención donde se requiera. "Hay que partir por tener médicos generales con mayor capacidad de resolución, lo que se logra con un modelo basado en la atención primaria en salud. Se sabe que la mayor parte de las patologías y de las intervenciones con especialistas se podrían remediar fortaleciendo la formación de los médicos generales y brindándoles más herramientas para desempeñar su trabajo".

A la par con lo anterior, sostiene que se deben activar los procesos de Desarrollo Profesional Permanente a través de los contratos laborales, como una especie de educación continua contractual, para que los profesionales mantengan sus conocimientos y habilidades al día. "La idea es que el Estado facilite y, en lo posible, financie la capacitación, y que las instituciones prestadoras de salud permitan que un porcentaje del tiempo de la jornada laboral esté dedicado para tal fin".

En su perspectiva ante la medicina exige un estudiante capaz de afrontar desafíos, unos profesores capaces de formarlos y unos profesionales para darle al paciente lo que necesita, ni más ni menos. "Seguiré dando la lucha para tener cada día una medicina centrada en las personas. No podemos seguir hablando de paz, reconciliación y justicia social sin trabajar por que la población no se enferme y obtenga todo lo que precisa para cuidar la salud”.



Llamado a acoger el decálogo para la reforma al Sistema


El doctor José Ricardo Navarro, expresidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC) y miembro de la Gran Junta Médica Nacional, invita a la coalición del gremio para defender los objetivos plasmados por la Ley Estatutaria.


Durante el ejercicio de la presidencia de la ACSC, el doctor José Ricardo Navarro destaca su papel como interlocutor ante del Gobierno y demás sectores para defender el derecho fundamental de la salud. "La aprobación de la Ley Estatutaria fue un gran logro de las organizaciones médicas, pero debemos seguir dando un debate político muy amplio para impulsar las leyes ordinarias que sirvan de cimiento a la estatutaria y reorganicen el sistema de salud".

Uno de sus mayores retos fue promover los proyectos de autonomía médica y autorregulación dentro de las 63 especialidades de profesionales de la salud que existen en el país. "De igual forma, estamos estudiando los reglamentos de las sociedades científicas para poderlas regular y asegurar que cumplan con las condiciones a la hora de hacer las respectivas homologaciones de títulos".

El doctor Navarro es médico cirujano egresado de la Universidad de Valle, con especialización en Anestesiología y Reanimación de la Universidad Nacional de Colombia, por lo que entiende que una de las obligaciones del Estado es garantizar el acceso a los servicios de salud de manera oportuna, eficaz y con calidad para la prevención, el mejoramiento y la promoción de la salud. Como miembro de la Gran Junta Médica Nacional insiste en la urgencia de una reforma estructural al sistema para acabar con el negocio de la salud y recuperar la calidad en la prestación de los servicios de salud. "La intermediación financiera de las EPS ha propiciado la desviación de recursos públicos de la salud y la desatención de la población".

Fue llamado por la Academia Nacional de Medicina para participar en dos mesas de trabajo. En una de ellas está esbozando el perfil del médico como persona, como profesional, como colombiano con derechos y deberes como los demás, y con las competencias necesarias para solucionar las necesidades en salud de la población. En la otra mesa se concentra para analizar los problemas y las dificultades que se presentan a la autonomía y autorregulación profesional. "La autonomía es la garantía de que el médico puede emitir con toda libertad su opinión profesional con respecto a la atención y tratamiento de sus pacientes, tal como lo establece la Ley Estatutaria, pero simultáneamente la profesión médica tiene la responsabilidad permanente de autorregulación. Del mismo modo, la conducta de los médicos debe siempre estar dentro de los límites del código de ética profesional".


Dignidad profesional para ingresar a la Ocde


Gran parte de su tiempo lo sigue dedicando a la docencia. Desde 2014 es profesor titular de la Universidad Nacional; en sus clases siempre hace, implementa, toma decisiones guiado por el entusiasmo. Dice que mientras no seamos capaces de aprender y enseñar que hay objetivos que justifican el esfuerzo, no podremos salir de los problemas de corrupción, violencia y desigualdad que nos han dejado un horizonte borroso y pesaroso.

Dr. José Ricardo Navarro - Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC) y miembro de la Gran Junta Médica Nacional


Para el profesor Navarro, Colombia no puede ingresar a la comunidad de países ricos y desarrollados, la Ocde, mientras no existan condiciones laboralesjustas y dignas para los trabajadoresde la salud, responsabilidad que recaeúnicamente sobre el Estado. "En este momento es imperativo evitar la fragmentaciónde las organizaciones médicas, su desarticulación de las exigenciasde la población, el lenguaje científico y sin comprensión del contexto social porque debemos liderar la lucha por los derechos tanto de los médicos como de los pacientes".

En cabeza del grupo más numeroso de profesionales del sector en el país, promovió el trabajo mancomunado entre las diferentes asociaciones científicas y la unión del cuerpo médico en torno a objetivos comunes. "Sabemos que la atención primaria en salud es una herramienta que permite que los sistemas de salud sean más eficientes y equitativos. Desafortunadamente, en nuestro país, la implementación de este modelo de atención, así como el desarrollo de políticas de salud pública centradas en la promoción y prevención han estado sujetas a intereses económicos y políticos".

Asegura que la sociedad ya ha recorrido un gran tramo y que la gran victoria fue la proclamación de la salud como un derecho fundamental autónomo e irrenunciable en lo individual y en lo colectivo. "Queda todavía un trabajo arduo y sin descanso para hacer que se cumplan los 26 artículos de la Ley Estatutaria. Es una tarea que debemos hacer entre todos para asegurar que los colombianos reciban atención integral y de calidad. Por eso, hay que reconsiderar el sistema y cambiar la entrega de servicios de EPS con fines de lucro a entidades que no persigan el negocio".