Educación y salud públicas, las mejores inversiones





Por: Dr. Roberto Baquero Haeberlin - Presidente Colegio Médico Colombiano


La pasada movilización de los estudiantes de las universidades públicas, que responde a un clamor nacional en defensa de la educación superior, es una muestra más del debilitamiento que ha sufrido el sector público durante los últimos gobiernos. La difícil situación en materia presupuestal por la que atraviesan universidades y hospitales públicos es una de las consecuencias de adoptar modelos que consideran más la educación y la salud como mercancías que como derechos fundamentales.


"La pasada movilización de los estudiantes de las universidades públicas, que responde a un clamor nacional en defensa de la educación superior, es una muestra más del debilitamiento que ha sufrido el sector público durante los últimos gobiernos."


No es el momento de abrir el debate acerca de si la educación y la salud deben ser públicas o privadas, puesto que el diagnóstico del tipo de educación y la atención en salud que reciben los colombianos de más bajos recursos evidencian los problemas existentes. Más bien, es tiempo de abogar por el fortalecimiento de lo público, dado que solo la red pública es la única presente en más del 60 por ciento de las zonas marginales del territorio nacional. Son los hospitales públicos, así como las escuelas o las universidades públicas quienes cuidan la salud y educan a los niños y jóvenes más desfavorecidos y olvidados por el Estado. Tanto los profesores como los médicos de las instituciones públicas se han convertido en ejemplo de valentía y patriotismo porque a pesar de la falta de infraestructura, herramientas, insumos y hasta sueldos siguen cumpliendo con su labor. Es por tal razón que el sector público reviste una importancia esencial en la estructura de una nación, y debe ser protegido de cánceres como la corrupción y la ineficacia en la gestión, que ocasionan pérdidas que afectan no solo a una institución sino a la comunidad en general.

Hay que tener en cuenta que el sistema de salud y la educación han experimentado transformaciones importantes en las últimas décadas, por lo que al déficit presupuestal se suman otros desafíos como la cobertura con calidad, la gestión de los recursos (vigilancia y transparencia), los costos crecientes, el advenimiento de nuevas tecnologías, la construcción y el análisis del big data, el impacto que tiene el envejecimiento de la población en la demanda de servicios de salud y la problemática del talento humano en salud. Es indispensable llamar la atención y adoptar una postura crítica frente a un fenómeno creciente. En el pasado VIII Congreso de la Economía de la Salud, realizado en Medellín, el "olvido" del papel del talento humano en la economía de la salud, de sus costos y necesidades, expone más abiertamente esta problemática. En el universo de las entidades, clínicas, hospitales y servicios de salud labora una considerable fuerza integrada por trabajadores, con variados perfiles y valiosos potenciales que debemos salvaguardar y capacitar para que puedan afrontar los retos que plantea el envejecimiento de la población en los países en vía de desarrollo.

La población mayor crece a un ritmo del dos por ciento anual, es el grupo de edad que aumenta a mayor ritmo, y esa tendencia se mantendrá al menos durante los próximos 25 años, lo que se traduce grandes ajustes económicos y sociales a nivel mundial. El rápido envejecimiento de la población colombiana es un campanazo para estar pendientes del debate de una próxima reforma pensional y del planteamiento de una política seria sobre el envejecimiento para mitigar el impacto fiscal del régimen de pensiones sobre el presupuesto nacional y la proyección de cambios estructurales en los servicios médicos. Como la salud y la educación son bienes sociales, es necesario impulsar reflexiones que lleven a decisiones para poder ofrecer esos bienes con calidad similar para todos los ciudadanos, sin tantas exclusiones y sin mecanismos que reproduzcan las desigualdades.

Al igual que los estudiantes lo hicieron, los médicos debemos reconocer que no hay tema de mayor trascendencia en la agenda nacional que la salud de los colombianos. Es una cuestión que debe superar los sectarismos, las administraciones y los egoísmos. Desde el Colegio Médico Colombiano anhelo favorecer la visión compartida y colectiva con los demás gremios médicos, asociaciones y con el nuevo Gobierno para sacar avante al sistema de salud. Estamos en un momento crítico, pero esperanzador por la llegada de una administración con una nueva perspectiva. Si los médicos queremos asegurar unas mejores condiciones para todos los actores que intervienen en la prestación de servicios de salud, tenemos que trabajar mancomunadamente para proponer nuevos objetivos en el sistema y alternativas para mejorar la calidad en la atención, la formación y la contratación laboral. Sin salud y sin educación de calidad no hay desarrollo ni prosperidad, y tampoco existen garantías para la democracia.



Un espacio para el debate | ÁGORA





Por: Dr. Jorge Diego Acosta - Vicepresidente Colegio Médico Colombiano


Aunque abundan las quejas sobre las condiciones laborales, contractuales, remunerativas, de calidad en el ejercicio, de falta de autonomía, de dificultades en los ambientes de trabajo y de satisfacción por su ejercicio de los profesionales de la salud, no existen estudios, estadísticas ni informes de observatorios, sobre la calidad y cantidad de los empleos en el sector, y menos aún, políticas públicas y planes derivados de ellas para responder a las necesidades presentes y futuras del sistema.

Según la OMS, sin talento humano cualificado, suficiente, bien remunerado y satisfecho con su trabajo, no es posible la buena marcha de un sistema de salud. En contraste, entre nosotros, el fundamental factor humano de un servicio que es primordialmente humanitario, es ignorado. Tanto es así que, por ejemplo, en las normas de habilitación pesan más las necesarias condiciones financieras, físicas y materiales, que las condiciones contractuales del talento humano de una institución, la justeza y oportunidad en el pago, la calidad y la cualificación progresiva de sus profesionales.


"Debemos trabajar ardua y metódicamente por lograrlas. Tenemos que tomar la iniciativa, superar la queja y la denuncia, útiles por cierto, pero insuficientes."


La experiencia nos muestra que las políticas indispensables sobre el acopio, el desarrollo y la valoración del talento humano no nos serán entregada como dádivas gratuitas. Debemos trabajar ardua y metódicamente por lograrlas. Tenemos que tomar la iniciativa, superar la queja y la denuncia, útiles por cierto, pero insuficientes.

El instrumento idóneo y necesario para avanzar en su logro gradual y progresivo, son las organizaciones gremiales democráticas y representativas: colegios, asociaciones, sociedades y sindicatos, las cuales, ejerciendo el derecho a la participación política ciudadana en los asuntos que les atañen (Constitución Política de 1991) y las legítimas reivindicaciones de sus representados, deben actuar, guiadas por políticas autónomas, con un espíritu crítico, de concertación y con ánimo propositivo.

La realidad actual de estas organizaciones se caracteriza porque a pesar de algunos logros muy valiosos, actúan en un entorno de escasa cultura asociativa o con predominio individualista. Existe gran dispersión organizativa, lo que lleva a la desarticulación en su actuar, y se suma a debilidad organizativa y financiera. Otras particularidades son la ideologización en sus análisis, la falta de pluralismo, la actitud contestataria, la carencia de experticia, la actitud reactiva y la escasez de líderes y de dirigentes sin conciencia de la necesidad de la unidad, atrapados en conflictos personales por protagonismos.

Ante esta verdad, se requiere corregir el rumbo y trabajar por el fortalecimiento de las organizaciones gremiales, por el necesario respeto hacia todas ellas, lo que implica reconocer sus diferencias. Es imperante la búsqueda incesante de la unidad a través de la concertación de objetivos comunes, y especialmente la construcción participativa de una política gremial de desarrollo integral del Talento Humano en Salud, que abarque la equidad y la calidad en la formación en todas las etapas de pregrado, posgrado, educación continua y recertificación, así como la evaluación en el desempeño, la calidad de los empleos, las modalidades de contratación, los modos de pago, la remuneración justa y el establecimiento de un escalafón que promueva el mejoramiento progresivo en el servicio, las buenas condiciones laborales, la autonomía y la ética profesional y las condiciones para la jubilación y el retiro dignos.

Tamaño empeño es el que necesitamos para que con una sólida y viable política propia, bien fundamentada y sensata, impulsemos por los medios legítimos de la democracia, unidos, la construcción de la necesaria política pública de desarrollo del Talento Humano en Salud mediante la acción planificada y coordinada de unas organizaciones fortalecidas que reivindiquen el valor intangible de la representación política y social en medio de la pluralidad.




¡La tercera es la vencida!





El pasado 13 de Julio fue sancionada la ley 1917 de 2018 que reglamenta el pago a los médicos residentes por el monto de tres salarios mínimos vigentes. Esta idea nació de la necesidad de darles mejores condiciones de trabajo a los especialistas en formación. Como bien se sabe, ser médico en Colombia es difícil, fenómeno que obedece a los altos costos que deben pagar los médicos para continuar con su preparación académica.

Era Colombia uno de los pocos países en el mundo en donde los residentes no recibían remuneración económica por su trabajo, presentamos un Proyecto de Ley ante el Congreso de la República con el fin de acabar con esta injusticia, para así garantizar los derechos de 5.000 residentes y fortalecer el sistema de salud en el país.

Durante el curso del proyecto de ley en el Congreso de la República uno de los mayores retos fue vencer los fuertes intereses económicos que habían detrás de la materia, debido a la dificultad de que algunas instituciones de educación superior y hospitalarias no aceptaban varios de los puntos que exige la iniciativa. Asimismo, el hecho de que fuera una ley con impacto fiscal atrasaba el proceso. La ley define que una de las fuentes de su financiación será saldada desde el Presupuesto General de la Nación.

La Ley de Residencias Médicas es un logro significativo. Es el avance más importante después de la ley estatuaria de salud, puesto que en los últimos treinta años a nivel legislativo no había existido un logro más notable que el reconocimiento y las garantías de los derechos de los médicos. Es una reivindicación histórica del gremio médico en la búsqueda de justicia social, no solo en beneficio de los residentes, sino también la esperanza de un buen servicio de salud para los colombianos.

Tras dos intentos fallidos, esta iniciativa logró culminar su trámite legislativo al interior del Congreso de la República como resultado de un trabajo mancomunado con los diferentes gremios médicos del país, en el que se tuvieron en cuenta y se analizaron las necesidades expuestas por los mismos médicos especialistas. Así pues, este trabajo, además de los beneficios que entrega a la comunidad médica de Colombia, también es ejemplo de los logros que se pueden obtener cuando se trabaja codo a codo con la sociedad civil.

De igual forma, estimular la formación de médicos especialistas hace parte de la construcción de una sociedad. Si incrementamos el talento humano en el sector de la salud estamos cuidando de la integridad de todos los colombianos, el bienestar de nuestros niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, la rehabilitación, la cura contra enfermedades y la investigación científica para preservar la vida.

Conforme a los cálculos, para un médico en Colombia el pregrado cuesta cerca de 200 millones de pesos, incluyendo tanto el costo de la matrícula como los gastos del día a día, y una especialización estaría alrededor de 40 millones de pesos anuales. Pero con esta nueva ley la cifra baja. La ley prevé que la matrícula se reducirá a los mínimos costos administrativos y operativos del programa médico-quirúrgico. Esto quiere decir que se les prohíbe a las instituciones hospitalarias cobrar a las universidades recursos monetarios para que los residentes puedan hacer sus rotaciones.

Uno de los logros más satisfactorios de esta iniciativa es que gracias a ella hemos logrado cambiar muchos proyectos de vida. Quienes por falta de oportunidades o recursos económicos tenían pensado irse a otro país a realizar sus estudios de especialización, ahora podrán hacerlo en Colombia, así estamos disminuyendo la fuga de talento.



"La Ley de Residencias Médicas es un logro significativo. Es el avance más importante después de la Ley Estatuaria de Salud, puesto que en los últimos treinta años a nivel legislativo no había existido un logro más notable que el reconocimiento y las garantías de los derechos de los médicos."


La cantidad de médicos que se radican por fuera del país es impresionante. Estos migran en busca de mejores oportunidades y condiciones favorables a la hora de empezar a estudiar y trabajar en sus especialidades, pues en otros países les ofrecen innumerables beneficios. En Colombia, donde hoy solo se dispone de 5.000 residentes para una población de 44 millones de habitantes, y se requieren más especialistas, este tipo de iniciativa podría evitar la “fuga de cerebros”.

De la misma forma, quienes quieran acceder a su especialidad no tendrán como primer obstáculo disponer de los altos costos de las matrículas que demandaban las universidades. El estudiante no tendrá que trabajar para poder subsistir sino que podrá concentrase en su especialización. Con mucha tristeza escuchamos numerosos testimonios de médicos residentes que tuvieron que abandonar sus estudios por falta de recursos. Pero con estas nuevas oportunidades esto quedará en la historia y los colombianos podremos contar con mejores médicos especialistas.

Hoy en día, ver este proyecto de ley hecho una realidad, es entender que hemos cambiado proyectos de vida, que estamos haciendo cosas buenas por el país y sobre todo por el sistema de salud de Colombia. Siento gran orgullo y satisfacción de haber consolidado esta idea en beneficio de todos los colombianos. Esta ley es un fiel ejemplo de trabajo en conjunto, perseverancia y dedicación. Agradezco a todos los que con su apoyo y entrega hicieron posible esta reforma a la educación médica colombiana.


Sara Piedrahita

Representante a la Cámara