CONTROVERSIA CIENTÍFICA SOBRE EL ASBESTO: ¿"Uso seguro" o fraude científico?


Esta es solo una parte de la controversia científica alrededor del asbesto, que incluye el tema de las dosis de exposición y su escaso control por parte de los órganos estatales.



Hoy en Colombia se extrae y emplea industrialmente el asbesto desde la premisa del “uso seguro”. Hagamos un repaso a esta premisa. Canadá fue hasta 2012 el segundo exportador de asbesto crisotilo, dominando el mercado mundial durante los años 50, 60 y 70; desde 2012, se retiró de este mercado. De acuerdo con las estadísticas del Servicio Geológico de los EE.UU. (USGS), desde 1900 hasta 2003, se consumieron en el mundo 180.922.485 toneladas métricas de asbesto, siendo el crisotilo el 95% de este valor. Canadá exportó 61.165.286 de toneladas métricas.

A lo largo del siglo XX, la industria del asbesto enfrentó tres grandes crisis relacionadas con la salud. La industria fue creando organizaciones para defender las condiciones laborales de minas y fábricas, conducir investigaciones médicas y calmar el miedo del público. Para los años 60, a pesar de la evidencia sobre el mesotelioma, los países y las grandes compañías del asbesto siguieron explotándolo, exportándolo y consumiéndolo. El Reino Unido era el mayor consumidor de asbesto en Europa, Canadá el mayor productor, y EE.UU. el mayor consumidor en el mundo.

Las alarmas se prendieron en EE.UU. a partir de una conferencia que organizó Irving J. Selikoff en 1964, titulada “Efectos biológicos del asbesto”, que ponía en evidencia al asbesto como amenaza a la salud pública. Además de trabajar en el Hospital Monte Sinaí, Selikoff tenía una clínica en un barrio obrero de New Jersey. Allí supo del asbesto. Cerca de la clínica había una fábrica de aislantes hechos de asbesto. El estudio de Selikoff analizó a un grupo relativamente pequeño (672 individuos), pero los resultados fueron contundentes: trabajar con asbesto era fatal. Estos trabajadores presentaban un exceso del 25%, con alta mortalidad, no solo de asbestosis sino de cáncer de pulmón, mesotelioma, cáncer colo-rectal y de estómago.

Para los años 60, la evidencia que vinculaba el asbesto crisotilo con el mesotelioma estaba más que demostrada por las investigaciones de Wagner (1960), por el estudio de Selikoff (1964) y por las muertes por mesotelioma en individuos que vivían cerca de una fábrica que manipulaba crisotilo en Londres (1965). El riesgo no estaba confinado a individuos que trabajaran en fábricas de asbesto.

La Asociación de Industrias Mineras de Quebec (QAMA) era controlada por la industria del asbesto. Reportes internos de 1965 dicen que para esa fecha QAMA “buscaba una alianza con alguna universidad, como McGill (Montreal), y así obtener respaldo académico con autoridad”. Financiados por el gigante del asbesto estadounidense Johns-Manville crearon una organización de fachada para aplicar estrategias que defendieran sus intereses, amenazados por la evidencia científica. Así apareció el Instituto de Salud Ocupacional y Ambiental (IOEH), en Montreal.

El eje para la defensa del crisotilo fue J. Corbett McDonald, médico inglés experto en salud ocupacional, de la Universidad de McGill. McDonald recibió un millón de dólares por parte del Instituto de Salud Ocupacional y Ambiental, que a su vez había recibido dos millones de la industria del asbesto, para llevar a cabo un gran estudio con mineros en Canadá. Este informe tendría repercusiones en la discusión al introducir el sesgo de “incertidumbre científica”, hábilmente manipulado por la industria; que había financiado la investigación.

Una cohorte de hombres nacidos entre 1891 y 1920 (más de 11.000), que habían trabajado por al menos un mes en la industria del crisotilo en Quebec, fueron estudiados desde 1966. El estudio de McDonald concluyó que el riesgo de cáncer de pulmón era muy bajo, excepto frente a niveles extremadamente altos de exposición; por lo tanto, el crisotilo no era peligroso, y la contaminación del crisotilo con la tremolita o la crocidolita era la fuente de los problemas de salud ocupacional. El informe afirmaba que el crisotilo era “inocuo” y que ofrecía protección contra el cáncer. Los trabajadores podían ser expuestos a altos niveles de fibras de asbesto (45 f/cc) sin efectos letales para su salud (para ese momento en el Reino Unido el límite era de 2 f/c.c. Hoy es de 0.1 f/c.c.).


Los datos con los que McDonald elaboró sus conclusiones nunca han estado disponibles para el público, y ningún científico independiente los ha avalado. Cada cuerpo científico con respetabilidad los ha rechazado. Un escrito del Dr. David Egilman, de la Universidad de Brown, después de un análisis riguroso de las evidencias que soportaron las investigaciones de McDonald, concluyó que estos estudios “fueron promovidos para estimular el mercado y las ventas de la industria del asbesto, y han tenido un efecto sustancial en alegatos judiciales cuando de salud ocupacional se trata. Hasta el año 2012, la industria del asbesto, con el apoyo del gobierno canadiense, promovió el uso del asbesto en los países en vías de desarrollo”.

La opinión de organismos como QAMA, apoyados en este tipo de informes con el respaldo del gobierno canadiense, fue replicada por el Instituto Canadiense del Crisotilo, y hoy es usada como “arma científica” por la Asociación Internacional del Crisotilo.

Pero la respuesta mundial ha sido de rechazo por parte de organismos como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Internacional del Trabajo, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, la Asociación Mundial de Federaciones de Salud Pública, la Comisión Internacional de Salud Ocupacional, la Asociación Internacional de la Seguridad Social, la Unión Internacional para el Control del Cáncer, el Collegium Ramazzini, el Comité Internacional de Políticas Conjuntas de las Sociedades de Epidemiología, la Asociación Médica Canadiense, la Asociación de Salud Pública del Canadá, y el Instituto de Salud Pública Nacional del gobierno de Quebec. Ninguna organización de salud u órgano científico respaldan la posición de la industria del asbesto sobre su “uso seguro”.

Esta es solo una parte de la controversia científica alrededor del asbesto, que incluye el tema de las dosis de exposición y su escaso control por parte de los órganos estatales, como podremos ver en próximos artículos.

El debate sobre el asbesto en Colombia muestra un atraso de 50 años respecto de los que se adelantaron en Europa o Norte América. Hoy, el Reino Unido y toda la Comunidad Económica Europea han prohibido el asbesto, mientras EE.UU. prácticamente ya no lo utiliza.

La pregunta urgente en Colombia es: ¿Hasta cuándo el “uso seguro” del asbesto seguirá siendo la entelequia que guíe las prácticas en materia de salud pública y ocupacional?




Se cumplen 16 años de trabajo estudiantil y aporte social



La Asociación Colombiana Médica Estudiantil (Acome) es una asociación sin ánimo de lucro, la cual está organizada de forma escalonada, pero siempre mancomunadamente, encabezada por un presidente nacional, en compañía de su junta directiva nacional, además de la junta nacional que integra vocales nacionales y presidentes capitulares, quienes, a su vez, son parte de los directivos de la junta capitular.

Actualmente nos encontramos en 16 capítulos, pertenecientes a departamentos o ciudades, los cuales representan el 95 por ciento del territorio colombiano donde se encuentran universidades que ofertan el programa de medicina en todo el país, con más de 1.400 miembros estudiantes de medicina de todos los semestres, incluyendo aquellos que estén realizando el Servicio Social Obligatorio (SSO).

Durante estos años de trabajo nos enorgullece decir que hemos representado de forma eficaz, transparente y con gran sentido social a los estudiantes de medicina de nuestro país en la búsqueda de obtener mejoras en las condiciones sociales en diversas regiones a nivel nacional, razón por la cual fuimos galardonados en el 2008 por el Congreso de la República, acto público en el que Acome recibió una mención de honor por desempeñar un papel preponderante y activo en temas de interés de la realidad que enfrentan estudiantes, médicos y pacientes; adicionalmente, en 2014 recibimos un reconocimiento otorgado por el ICBF en razón a la labor diligente y permanente en el desarrollo de programas sociales y proyectos enfocados hacia la primera infancia.


Este año estamos celebrando 16 años de la fundación de este hermoso proyecto, que se gestó gracias a la inspiración y motivación de un grupo de personas soñadoras liderado por el doctor Camilo Prieto, y cuya intención radicaba en promover un cambio en la perspectiva que revestía la medicina desde los primeros semestres de formación académica. Desde entonces hemos sido un equipo de estudiantes y médicos en SS0 soñando y trabajando por un gremio unido, encaminando a sembrar en los estudiantes desde los inicios de la carrera un profundo sentido social, que sobrepasa los límites de los consultorios. Para Acome el fin es que cada médico se pueda desarrollar en lo personal, laboral y social, con un gran sentido profesional y humanizado, para fomentar de esta forma una práctica médica basada en el respeto, profesionalismo y el trato humano, y que pueda ser un agente de cambio positivo de la realidad del país en cada uno de los ámbitos relacionados con la salud.



Junta Directiva Nacional 2018 - ACOME




La tal bomba pensional no existe


El profesor César Giraldo, en diálogo con el Colegio Médico Colombiano, dio algunos consejos a la hora de decidir a cual régimen cotizar y explicó que la reforma pensional va más allá de aumentar la edad o las semanas de cotización.



César Giraldo - Profesor de Economía de la Universidad Nacional de Colombia


Hace meses comenzó el debate acerca del hundimiento del sistema de pensiones, que algunos políticos y otros analistas atribuyen a las megapensiones y a una bomba pensional. Para César Giraldo, doctor en Economía de la Universidad de París y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, la verdad es que hay muchos intereses para eliminar a Colpensiones y crear un solo sistema, ya sea basado en el ahorro individual o en un esquema de pilares. “La opinión pública ya se dio cuenta de que es mejor pertenecer al sistema público debido a que los fondos de pensiones otorgan pensiones muy bajas y que en la mayoría de los casos ni siquiera las conceden porque devuelven los aportes”.

Según el profesor, el problema estructural está en que la mayor parte de los ingresos entra a los fondos privados y a Colpensiones le entra muy poco capital, pero debe pagar las pensiones. Es decir, que para el sistema público las pensiones son un derecho, mientras que para el privado, son un negocio, apunta. En cuanto a las megapensiones, Giraldo precisa que solo 540 personas que tienen pensiones por encima de 20 salarios mínimos, lo que corresponde al 0.5 por ciento y que el 92 por ciento de los pensionados recibe menos de cuatro salarios mínimos. El argumento de la bomba pensional es otra falacia, comenta, pues en Colombia la cobertura es muy baja. Tres cuartas partes de la población en edad de jubilación no tiene pensión; si la gente no se pensiona, cómo puede existir bomba pensional, pregunta. “Eso solo ocurriría si la cobertura fuera del 80 o 90 por ciento.”

La polémica de las pensiones se ha manejado con una critica sistemática por parte de los grupos económicos hacia el sistema público de pensiones, pero poco se habla del sistema privado de pensiones. Por lo tanto, el profesor Giraldo considera que se deben tener en cuenta los siguientes aspectos a momento de decidir el régimen al cual aportar:

• Los fondos castigan el hecho de ser mujer. La pensión es este caso es más baja porque la mujer tiene una esperanza de vida mayor.

• Son más las mujeres que pierden la pensión o que reciben la devolución de los saldos, debido a que por las semanas de maternidad y la menor edad de jubilación, no alcanzan a completar las semanas exigidas por la ley.

• Los fondos también golpean a la mujer cuyo cónyuge o compañero está pensionado. El cálculo de la mesada pensional es menor en razón a que la mujer es más longeva.

• Los fondos penalizan el hecho de ser longevo. Si la persona vive más de 80 años termina con un salario mínimo, así haya cotizado sobre diez o más millones de pesos. Un sistema que castigue la longevidad no sirve por definición.

• Los fondos privados cobran la prima de administración de las pensiones, aun cuando la persona no esté cotizando. En ese caso lo reducen del ahorro.

• La pensión de una persona que tenga un hijo con discapacidad es menor en un fondo de pensiones por el cálculo que hacen de la expectativa de vida del hijo.

• Los fondos niegan alrededor del 55 por ciento de las solicitudes de pensión. Devuelven los saldos cuando la persona cumple la edad; de manera que queda sin pensión y sin semanas de cotización.

• Los administradores de los fondos de pensiones no asumen ningún riesgo, se lo trasladan a los afiliados.

• Los fondos subsidian a los grupos económicos, no al afiliado.


Puntos clave para una reforma pensional


La perspectiva de los regímenes de prima media, ahorro individual y el especial ha variado de acuerdo a los resultados obtenidos en los 25 años que llevan en funcionamiento. El profesor César Giraldo considera que la próxima reforma pensional debe incorporar estos cuatro elementos:


1. Unificar el sistema de ahorro individual con el esquema de ahorro simple y el sistema de régimen de prima media. Los fondos privados se deben marchitar, no se les debe permitir tener nuevos afiliados y las personas se deberían pasar a un sistema único de pensiones basado en el reparto simple. Hay que tener en cuenta que un sistema público de pensiones sin una economía estable tampoco funciona.


2. Implementar un sistema en donde la pensión sea un derecho adquirido por la edad, las semanas de cotización y el salario promedio. De esta forma se resuelve el problema financiero del régimen contributivo.


3. Establecer la flexiseguridad para las personas que están con contratos OPS y a termino fijo. En estas circunstancias el contratante deberá pagar una póliza, de tal manera que cuando el trabajador no tenga contrato, el seguro le cubra hasta por seis meses la cotización a salud y pensión sobre el salario que tenía, no menos. Si el empleador utiliza esa forma de vinculación laboral, debe pagar la póliza.


4. Fijar una pensión no contributiva de al menos un salario mínimo para las personas de más de 65 años que no cotizaron. En el campo existen muchos trabajadores que después de dedicar su vida a cultivar para alimentar a todo un país, quedan desprotegidos por el Estado. La idea es pensionarlos por el solo hecho de ser ciudadanos.




¡Adelante, feliz juventud!


La juventud suele ser sinónimo de inquietudes, de inexperiencia, de ansias de aprendizaje, y siempre ha estado relacionada con el futuro. Pero siendo sinceros, son los jóvenes quienes asumen en sus manos desde el mismo proceso formativo el destino de todo aquello que nos rodea.

No son solamente los jóvenes los que asumen la responsabilidad de labrar sus propias vidas, también somos nosotros, los mayores, los responsables de transmitir a nuestras futuras generaciones la información, herramientas y elementos necesarios para construir con honestidad, transparencia e idoneidad los cimientos de sectores socioeconómicos y organizaciones que tendrán incidencia directa en nuestra cercana realidad.

Los jóvenes colombianos, estudiantes de universidades públicas y privadas, nuevamente hicieron gala de sus mayores capacidades, organizándose en el ámbito nacional por un fin común, sin diferencias, sin amenazas internas y sin agendas ocultas, entendiendo que la suerte que corra la educación pública no depende del gobierno nacional, ni de la gestión de sus profesores y mucho menos de sus padres, sino de la gestión colectiva que se logre concretar por el esfuerzo de sí mismos.

Las organizaciones sindicales médicas tienen una inmensa responsabilidad con sus juventudes, los estudiantes del pregrado de medicina y los residentes de las especialidades médicas no solo merecen y tienen derecho a recibir una educación de alta calidad, que les prepare médica y científicamente para afrontar la infinidad de experiencias profesionales que les depara, sino además, tienen derecho a una formación integral, que les permita evolucionar y crecer como seres humanos, como profesionales éticos y como actores políticos de un país que depositará en sus manos su bien más sagrado, la salud y vida de la nación.

Los jóvenes estudiantes deben constituir nuestro mayor tesoro, y debemos protegerlos para que las amargas condiciones de ejercicio profesional que los médicos del país asumen a diario vayan mutando en realidades más amables, justas y dignas. Para las bases sindicales estos jóvenes suman fortaleza gremial en número, aportan una importante beligerancia y garantizan el relevo generacional que dé continuidad a las políticas gremiales y finalidades colectivas que no se deberán permear de intereses particulares, ni de limitaciones a las libertades, y mucho menos discriminaciones.

Si asumimos el compromiso de aportar a las nuevas generaciones elementos académicos de peso, que les formen en relación a sus derechos, que les permita conocer en detalle el sistema de salud y les anticipe un poco lo que encontrarán una vez se gradúen, estaremos forjando bienestar para futuros profesionales y extrema calidad en la atención que recibamos nosotros mismos como pacientes.

Quienes hemos tenido la infinita fortuna de fungir como docentes en algún momento de nuestra vida profesional, podemos asegurar sin lugar a dudas, que el proceso de enseñanza y aprendizaje va siempre en doble vía. Tenemos mucho que aprender de nuestros jóvenes. Ojalá en alguna medida y de manera oportuna seamos capaces de organizarnos como ellos y asumamos con entereza la responsabilidad generacional que nos corresponde.


Dra. Carolina McCormick Sandoval - Abogada especialista en Gerencia del Talento Humano y Asesora Jurídica de la Federación Colombiana de Sindicatos Médicos