Eutanasia: reflexiones éticas, jurídicas y filosóficas


Eutanasia es un comportamiento mediante el cual, por razones humanitarias relacionadas con el sufrimiento, se provoca intencionalmente la muerte de una persona, sea mediante acción directa (producción o anticipación de la muerte) e indirecta (no intentar detener la muerte) debido a la presencia de una enfermedad incurable, una entidad letal, una lesión dolorosa o un evento que causa un enorme dolor físico o moral.



Eutanasia es un comportamiento mediante el cual, por razones humanitarias relacionadas con el sufrimiento, se provoca intencionalmente la muerte de una persona, sea mediante acción directa (producción o anticipación de la muerte) e indirecta (no intentar detener la muerte) debido a la presencia de una enfermedad incurable, una entidad letal, una lesión dolorosa o un evento que causa un enorme dolor físico o moral. Esta acción se puede efectuar con o sin el consentimiento del enfermo, por lo que puede ser voluntaria o involuntaria.

La eutanasia tiene entonces varios componentes:

• Es acción, en el sentido de acto deliberado, premeditado y consciente por parte de quien interviene la vida del paciente.

• Es humanitario desde el punto de vista de interpretar el sufrimiento como fuera de lo común, muy difícil o imposible de manejar y con base en una enfermedad de tipo incurable o pobre pronóstico a corto plazo.

• Puede mediar una acción directa, bien sea utilizando agentes de cualquier tipo (especialmente farmacológico) que acorten la vida, en relación causa efecto agente-efecto mortal (ej: Administración directa de cloruro de potasio por vía venosa).

• Puede ser a través de una acción omisiva al no administrar un elemento de tal importancia vital para el enfermo, que su falta produzca la muerte (ej: no administrar dosis de insulina a un diabético en estado crítico).

Para que el acto eutanásico sea considerado como tal debe excluir el criterio de personas que puedan ser motivados por incomodidad o egoísmo respecto del enfermo. Por lo tanto, prima el interés del enfermo, sea consciente o no. Dicho de otra forma, se tiene en cuenta su propio deseo (eutanasia voluntaria) cuando la ha manifestado por escrito previamente.

No es eutanasia el suspender el apoyo vital en caso de muerte cerebral demostrada. Tampoco lo es el oponerse a tratamientos agresivos o de gran envergadura cuando las posibilidades de recuperación son mínimas, aceptando el curso de la enfermedad y la muerte (ortotanasia). Por otro lado, no se puede confundir la eutanasia con la distanasia, que es la prolongación innecesaria, inhumana e ilógica de la agonía.


Derecho a morir dignamente


Es, en esencia, el derecho a tener soporte al final de la vida. Este soporte se materializa con compañía humana; el manejo del dolor, la incomodidad y la angustia de la proximidad de la muerte y la información sobre la gravedad de la enfermedad y el proceso del fin de la vida. Enfermo terminal es aquella persona que padece una enfermedad que, a la luz de los conocimientos científicos actuales, no es susceptible de curación y entra en un estado de deterioro progresivo que lo conducirá inevitablemente a la muerte en un plazo corto de tiempo.

Enfermo en estado vegetativo es el individuo que pierde irreversiblemente la capacidad de conciencia de sí mismo y del mundo que lo rodea, sin posibilidad de mejoría a pesar de la presencia de algún tipo de actividad cerebral de tipo eléctrico o reflejo.

Tipos de intervenciones médicas


Pueden ser de varios tipos:


1. Urgentes de alto riesgo y buena probabilidad de recuperación. Ejemplos: herida por arma de fuego en abdomen que compromete territorio vascular, infarto agudo en evolución en persona joven.

2. Urgentes de alto riesgo y baja probabilidad de recuperación. Ejemplos: sección medular total por trauma penetrante de columna.

3. Urgentes de bajo riesgo y alta probabilidad de recuperación. Ejemplo: apendicitis aguda.

4. Electivas de alto riesgo y buena probabilidad de éxito. Ejemplo: trasplante cardiaco.

5. Electivas de alto riesgo y baja probabilidad de éxito. Ejemplo: cambio valvular cardíaco en cardiopatías dilatadas terminales.

6. Electivas de bajo riesgo y alta probabilidad de éxito. Ejemplo: herniorrafia inguinal.

7. Electivas de bajo riesgo y baja probabilidad de éxito. Ejemplo: secuelas faciales de quemaduras de tercer grado.


Formas de eutanasia


Pueden ser de varios tipos:


I-De acuerdo con la voluntad del enfermo.


1. Involuntaria: no tiene en cuenta el deseo o voluntad del paciente en la decisión de morir.

2. Voluntaria: el enfermo toma la decisión de no aceptar ninguna forma de tratamiento y así lo consigna por escrito.


II-De acuerdo con la acción del médico.


• Activa intervencionista: el médico decide inyectar una ampolla de cloruro de potasio en la vena de un enfermo terminal de cuidados intensivos.

• Pasiva absoluta: se ha decidido no continuar con formas agresivas de tratamiento, pero ni siquiera se administran al paciente crítico los elementos básicos para conservar su vida (líquidos, alimentos), sabiendo que la muerte llegará por falta de soporte vital básico.

• Pasiva no intervencionista: el paciente recibe los elementos de soporte básico, pero en caso de eventos críticos (paro cardíaco, hemorragia masiva, etc), se evitan maniobras de reanimación.


III-De acuerdo con la situación del enfermo.


• Terminal: cuando se trata de un paciente considerado en proceso de enfermedad avanzada, irreversible y progresivamente letal.

• Paliativa: en casos de enfermedad incurable que produce gran incomodidad y dolor a quien la sufre y cuya curación no es posible.


Dr. Fernando Guzmán Mora, MD.

Presidente de la Federación Médica Colombiana




Ley de residencias médicas una realidad


Fue sancionada la Ley 1917 de 2018, por la cual se crea y reglamenta el sistema de residencias médicas en Colombia.


Dra. Carolina Corcho - Vicepresidente de Asuntos Gremiales - Federación Médica Colombiana


En esta legislatura culminó el trámite legislativo el Proyecto 261 de Senado y 272 de Cámara de Representantes, por el cual se creó el sistema de residencias médicas y se busca revertir una injusticia histórica, que ha tenido como efecto la fuga de recurso humano, para formarse como especialista a otros países, por las barreras de acceso para hacerlo en Colombia, dadas por las cuantiosas matrículas universitarias y la ausencia de remuneración por los servicios prestados a las instituciones prestadoras de servicios de salud.

En este sentido, el proyecto de ley se propone garantizar dos puntos. El primero es el reconocimiento de una remuneración para los médicos residentes, no inferior a tres salarios mínimos, que contempla las prestaciones sociales de ley. Para ello se creó el fondo de residencias médicas en la cuenta Administradora de Recursos del Sistema General de Seguridad Social (ADRES), que tiene distintas fuentes de financiación: el presupuesto general de la nación, los recursos destinados actualmente para financiar la beca-crédito establecida en el parágrafo 1° del artículo 193 de la Ley 100 de 1993, hasta un cero punto cinco por ciento (0.5%) de los recursos de la cotización recaudados para el régimen contributivo de salud del Sistema General de Seguridad Social en Salud y los excedentes del FOSFEC de las Cajas de Compensación Familiar. Estos recursos serán girados con destinación específica a las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) para realizar el pago a residente, el proyecto establece sanción para quienes vulneren la destinación de estos recursos. El impacto fiscal de esta medida no supera los 200 mil millones de pesos anuales, en un sistema que moviliza alrededor de 45 billones de pesos al año, con la consideración de que estos recursos públicos se destinarán a pagar personal que se dedica a la atención de la población, y al desarrollo de los fines misionales del sistema que es el cuidado de la salud de los colombianos. Es importante aclarar que los recursos del régimen contributivo que se utilizarían para estos pagos se obtendrían del recaudo conforme a las necesidades definidas en el presupuesto general de la nación, esto implica que no se afecta la unidad de pago por capitación (UPC).

El segundo punto que regula el proyecto de ley está referido a la regulación de las exorbitantes matrículas de las Instituciones de Educación Superior, que alcanzan hasta los 40 millones de pesos anuales. Allí se establece que el valor de la matrícula no podrá exceder los costos administrativos y operativos que demanden las Instituciones de Educación Superior, valores que deben ser comprobables y verificables. El proyecto de ley también considera el cierre de la puerta a una práctica viciosa, que se había vuelto el argumento para el incremento de las matrículas; en ese sentido prohíbe los cobros que algunas clínicas y hospitales, especialmente en la capital del país, realizan a las facultades de medicina para permitir la rotación de los médicos residentes. Este parágrafo era absolutamente necesario para garantizar la disminución de las matrículas, que deberán ser vigiladas con el Ministerio de Educación Nacional, y contará con una veeduría ciudadana por parte de organizaciones médicas de la sociedad civil. Finalmente el proyecto de ley establece que sus disposiciones contarán con un tiempo máximo de tres años para la aplicación integral de la misma.

En esta perspectiva, con la sanción presidencial la ley entra en vigencia. Surtido ese paso,se debe iniciar el proceso de reglamentación que por tiempos estará a cargo del Gobierno Nacional entrante y la voluntad política que muestre. El trámite, sanción e implementación de esta ley constituye un paso importante para la garantía del derecho a la salud de los colombianos, dado que facilitará el acceso oportuno de la población a la atención especializada en salud. Se establecen regulaciones que aseguran la calidad en la formación en salud del país, que por ausencia de rectoría había estado al arbitrio del negocio. Con la regulación de las matrículas, la educación será asumida por Instituciones de Educación Superior y Prestadoras de Servicios de Salud que tienen un compromiso con la salud del país, anteponiendo la rentabilidad social a la económica y financiera. Es este un primer paso para comenzar a fortalecer el compromiso de universidades, hospitales y del Estado con el recurso humano en salud, que es el capital más importante de un sistema de salud.


Dra. Carolina Corcho

Vicepresidente de Asuntos Gremiales - Federación Médica Colombiana